Las abuelas mayas, esenciales para perpetuar la cultura*

Una ama de casa desgrana maíz

Por BERNARDO CAAMAL ITZÁ. Hoy 15 de octubre al conmemorarse el Día Internacional de las Mujeres Rurales (incluidas la mujer indígena, según la ONU) urge considerar en el caso de Yucatán su papel en la reproducción de la cultura maya; cómo comunica sus conocimientos a sus hijos y cómo los comparte con su pareja, situaciones en donde cada quien tiene un papel importante en el uso de los recursos naturales y la convivencia.

Milpa y solar, le xch’uup (la mujer) yéetel le xiibo’ (y el hombre) comparten compromisos relacionados con la reproducción de los alimentos, el uso del territorio de manera responsable, y sin perder de vista esos valores relacionados con la vida y la convivencia.

Quien no conoce la tierra es difícil que la ame, y para entenderla es de interés mirar a través de los ojos de los abuelos y abuelas mayas. Tal es el caso la admiración de un joven a su abuela, quien ama y hace producir la madre tierra.

Este día urge valorar ese rol de abuelos y abuelas en cuanto a sus conocimientos, y ahora que se acercan los finados en donde se procura la limpieza del solar y de las cosas personales.

Una historia de Ixil

–Antes, en noviembre, sobre todo los domingos, nos juntábamos todos los que vivíamos en la comunidad para trasplantar nuestras cebollitas, al terminó comíamos un rico frijol con puerco, de esa manera nos apoyábamos entre todos, resaltó un nieto a su abuela.

Miró de nuevo directamente a los ojos de su nieto, suspiró y le dijo:

–Es importante estudiar, pero nunca se te olvide cómo trabajar la madre tierra, ella siempre generosa te da para comer y por otro te ofrece opciones para vivir en tiempos de crisis, aseguró la anciana.

Son este tipo de charlas de las abuelas y abuelos mayas que dan dirección a los jóvenes. Aún en estos días hay niños y jóvenes que acompañan sus padres y abuelos para conocer las antiguos saberes, para hacer producir la tierra y heredar esos conocimientos y la lógica de convivir con ella.

En la actualidad muchos padres de familia se quejan de que sus hijos se pasan varias horas tipeando en sus celulares o sus computadoras “y ni siquiera nos prestan atención; yo quisiera que mi hijo conociera la vida con las experiencias que tengo, pero no me escucha”, confiesa una de las madres al relatar sus experiencias.

–No sé qué está pasando ahora, veo que sólo a los jóvenes les encanta “jugar más los celulares y la computadora” y no toman en cuenta la importancia de producir los alimentos; en mi caso mi papá se levantaba a las 4 de la mañana para sacar agua del pozo, y nosotros al amanecer la usábamos para regar nuestros cultivos”.

Uno de los jóvenes entrevistados contó: “Los chavos me platican que si uno trabaja la tierra, uno no ve sus centavos así de rápido; si uno va a trabajar a la ciudad al término de la chamba o a fin de semana tienes tu dinero”.

El movimiento maya se manifiesta en los cuentos y las experiencias de los abuelos y abuelas mayas, pero también en las ferias de las semillas nativas y otros eventos comunitarios (como el jéets’méek’) donde se practican la religiosidad maya.

¿Alguna vez ha reflexionado sobre el papel de estos conocimientos transmitidos por nuestros abuelos en nuestro desarrollo individual y familiar? Personalmente me recuerda el consejo de la abuela materna diciéndome en lengua maya: “Matik teche’ ma’ woojel ba’ax ka wa’alki. Chen tan t’aan” (no sabes lo que dices, sólo estás hablando).

Debemos analizar más las cosas y no opinar si no tenemos claro lo que queremos comunicar. “¡Paal, ti’ teene’ táan u tu’upulteen le k’ino’obo’. Be’ele’ ti’ teche’ jo’ok’ol ku meentik!” (Hijo, mi existencia se acaba, pero a ti te esperan nuevas mañanas), como me dijo antes de fallecer en 1998 y sus palabras aún retumban en mí cada vez que me encuentro con la gente de mayor edad.

El Día Internacional de las Mujeres Rurales se celebró por primera vez el 15 de octubre de 2008 a instancias de la ONU y reconoce “la función y contribución decisivas de la mujer rural, incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural”.


 

*Publicado originalmente en Maya Politikon, por Bernardo Caamal Itzá.
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