Los mayas “menos estudiados” dan vida a la lengua*

Mujeres mayas en la cocina

En estos últimos días durante mi caminar en el Mayab escucho a sus diversos actores opinar sobre su idioma; algunos al hablarme de sus experiencias desde el ángulo académico intentan hablar un “maya puro” y usan conceptos tan antiguos y cuando lo hablan casi no los entienden por los mayahablantes actuales. Luego escucho a los niños, jóvenes y adultos “yo hablo la lengua maya, pero no sé escribirla y leerla”.

¿Cómo hacer un puente entre los “puristas” y los hablantes de la lengua maya que viven y trabajan en las comunidades, sin tomar en cuenta cómo se escribe el“ jach maya”?

Los que hablan, leen y escriben en maya se endiosan tal vez por estar dedicados a estudiarla y menosprecian a los que lo practican en la vida diaria; los primeros opinan que la gente de las comunidades se alejan aparentemente de los conceptos originales, sin embargo éstos últimos son los que conviven todos los días en su práctica al hacer uso de sus conocimientos ancestrales.

Hablar de estos temas es algo espinoso pero es de interés abordar y observarlo en sus diversos matices. Al final, si realmente queremos que nuestro idioma sea funcional, hay que hacerlos para mostrar esa riqueza que encierra en sus conceptos, en su práctica y en su forma de mirar al mundo, porque en estos días existe un divorcio real entre los que “jach hablan maya” y los que practican el Xe’ek t’aan- entremezclando conceptos mayas y español-.

Pero ¿quiénes practican la cultura maya? Los que sólo lo hablan o los que hacen el xe’ek t’aan, de lo que estoy seguro es que los que viven en las zonas rurales y de los lugares semi conurbados aunque hablen de esta forma son los que han permitido la vigencia de la cultura maya, a pesar de que se enfrentan no sólo a los problemas respecto al uso del idioma, sino a la presión de un sistema de vida, económica, política impuesta que insiste a que los indígenas, abandonen su lengua, su cultura y su territorio.

Actualmente las comunidades mayas hacen un esfuerzo titánico para mantener viva su cultura, ante un sistema que bloquea su reproducción al tratar de destruir el tejido comunitario con sus programas clientelares partidistas, religiosas y deportivas, a la par un sistema educativo “castellanizante” a sus hijos, sin mencionar el trabajo de los medios masivos de comunicación y de los efectos del cambio climático que afecta críticamente su forma de hacer la agricultura, y cuyo ingreso se “erosiona más” con la competencia del libre mercado -lo que hace que vulnera más su economía familiar-.

Por eso quienes trabajan en los diversos ámbitos en el desarrollo, preservación y difusión de la cultura maya, tengan en cuenta que ésta pervive gracias a que miles de familias mayas siguen esa lucha desde sus trincheras usando sus conocimientos locales para mantener viva su esperanza por vivir la vida de acuerdo a su cosmovisión.-

* Por Bernardo Caamal Itzá, periodista y agrónomo. 

Señoras kaqchikel de San Juan Sacatepéquez en la preparación de zompopos.

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