El Calendario Maya


Por Dennis Tedlock (1985 y 1995)
Traducción: popol-mayab.org

 

La base del conteo maya de los días y el del mesoamericano en general, es un calendario adivinatorio de 260 días. Está hecho de dos ciclos más cortos, uno que consiste en una secuencia sin fin de trece números de días y otro ciclo de una secuencia sin fin de veinte nombres de días. Porque 13 y 20 no tienen factor en común, la interacción de 13 números con 20 nombres produce una secuencia más grande y repetitiva de 260 combinaciones (13×20=260). Si comenzamos con el día que combina el número 1 con el nombre k’iche’ Kej, la lista de los días sucesivos procede así:

 

Nombres k’iche’ de los días con números
(con equivalentes peninsulares)

1 Kej (Manik’) 11 No’j (Kaban)
2 Q’anil (Lamat) 12 Tijax (Etz’nab)
3 Toj (Muluk) 13 Kawoq (Kawak)
4 Tz’i’ (Ok) 1 Junajpu (Ajaw)
5 Batz’ (Chowen) 2 Imox (Imix)
6 E (Eb) 3 Iq’ (Ik’)
7 Aj (Ben) 4 Aq’abal (Ak’bal)
8 I’x (Ix) 5 K’at (K’an)
9 Tz’ikin (Men) 6 Kan (Chikchan)
10 Ajmaq (Kib) 7 Kame (Kimi)

 

Desde 7 Kame, la cuenta continúa en 8 Kej, 9 Q’anil y así sucesivamente, volviendo a 1 Kej después de 260 días. Los contadores de los días contemporáneos, suelen llamar a esta secuencia de días como “el calendario de la tierra”, poniéndola de esta manera aparte de los intervalos astronómicos tales como el año solar. Andrés Xiloj, entre otros, insiste que el periodo de la concepción humana es la base para esta duración y 260 días es sin duda cercano a la figura promedio para el intervalo entre la primera menstruación perdida (la señal más temprana y definitiva de embarazo) y el nacimiento. Debe notarse también que el ciclo de crecimiento de una de las variedades de maíz plantado en el altiplano guatemalteco es tal que se cosecha idealmente 260 días después de haber sido plantado (véase B. Tedlock 1985; 1992: cap. 8). Los antiguos astrónomos mayas medían los ritmos de los ciclos lunares, planetarios y solares contra aquellos del calendario adivinatorio. En la tabla de eclipses del Códice de Dresde, una serie de 405 lunaciones es calculada por principio en el día peninsular 13 Muluk y terminando en 12 Lamat (Lounsbury 1978:796). Los nombres equivalentes en k’iche’ para esos días, Toj y Q’anil, son los mismos en los que Ixkik’ invoca (en ese orden) cuando reza frente a la planta de maíz solitaria en el campo de Ixmukane. Las lunaciones de la tabla de eclipses se dividen en grupos que a menudo consisten de seis lunas y ese es el número de lunas que pasan antes que el padre de Ixkik’ descubre su embarazo.

 

El calendario maya de Venus es mejor conocido por una tabla en el Códice Dresde (Thompson 1972:62-71), pero la presencia del cálculo de Venus en el altiplano guatemalteco es atestiguada por el Popol Wuj y por un almanaque k’iche’ de 1722 (Berendt s.f.). Un determinado periodo sinódico de Venus (que dura 584 días) se divide en cuatro etapas, en las cuales Venus aparece como estrella de la mañana al comienzo de la primera etapa y permanece visible por toda ella (236 días u ocho lunas sinódicas). Durante la segunda etapa (90 días) Venus pasa por sus últimos 27 días (una luna sideral) como estrella de la mañana, desaparece por 50 días y corre por sus primeros 13 días como la estrella del atardecer. Permanece visible como la estrella del atardecer por todo el tercer periodo (250 días) y permanece fuera de vista por todo el cuarto periodo (8 días) después del cual vuelve a la primera etapa.

 

Durante un periodo establecido de 584 días los veinte nombres de días se repiten 29 veces, dando 580 días con un residuo de 4; esto significa que un nuevo ciclo de Venus siempre empezará 4 días más tarde en la secuencia de 20 nombres de días que en el ciclo previo. Y porque 20 es divisible dentro de 4 (20 / 4 = 5), solo 5 de los nombres de días alguna vez pueden empezar un ciclo de Venus. En el Códice de Dresde los días escogidos (acá se dan sus nombres k’iche’) fueron Junajpu, K’at, Q’anil, E y Ajmaq, seguidos por Junajpu nuevamente. Comenzando en 1 Junajpu (de la misma manera que en el Códice Dresde) y corriendo a través por cinco periodos completos a fin de mostrar todos los nombres de días posibles, las fechas de inicio para las cuatro etapas de cada periodo de Venus se calculan a continuación:

 

Designaciones del año k’iche’

PRIMERO SEGUNDO TERCERO CUARTO QUINTO
Aparece como estrella de la mañana 1 Junajpu 13 K’at 12 Q’anil 11 E 10 Ajmaq
Se vuelve invisible 3 Ajmaq 2 Junajpu 1 K’at 13 Q’anil 12 E
Aparece como estrella del atardecer 2 Kame 1 Tz’i’ 13 I’x 12 Tijax 11 Iq’
Se vuelve invisible 5 Ajmaq 4 Junajpu 3 K’at 2 Q’anil 1 E

 

Después de cinco ciclos completes totalizando 2920 días, los movimientos de Venus completan ocho idealizados años de 365 días cada uno y llegan a pocas horas de abarcar 99 lunaciones. En este punto Venus comienza a repetir la misma serie de comienzo de periodo de nombres de días, pero con nombres diferentes, mientras al mismo tiempo llegando muy cerca de repetir su relación con las estrellas fijas y las estaciones del año solar. Para volver a la aparición como estrella de la mañana en 1 Junajpu, Venus debe repetir el conjunto completo de cinco periodos, un total de trece veces.

En el Popol Wuj, los nombres divinos Jun y Wuqub Junajpu y Jun y Wuqub Kame apuntan directamente al calendario de Venus, y específicamente al primero de los cinco periodos trazados anteriormente. Andrés Xiloj hizo notar que combinando los números 1 y 7 con el nombre de un día cualquiera es una manera convencional de indicar todos los trece días que llevan ese nombre. La razón es que cuando uno investiga el nombre de un solo día a través de todas sus ocurrencias en cualquier ciclo de 260 días, los números que acompañan caen en la secuencia 1, 8, 2, 9, 3, 10, 4, 11, 5, 12, 6, 13 y 7. Esto significa que si los nombres divinos en cuestión aquí se refieren a eventos astronómicos, estos debieran ser eventos cuyos nombres de día permanezcan constantes pero cuyos números de día son variables, lo cual sin duda es el caso. El juego de pelota que juegan Jun y Wuqub Junajpu en su propio campo corresponde a la aparición de Venus como estrella de la mañana en un día que lleva el nombre de ellos, su muerte por sacrificio en la corte de Jun y Wuqub Kame corresponde a la aparición de la estrella del atardecer en un día llamado Kame, y la eventual resurrección de Wuqub Junajpu por sus hijos corresponde al retorno de la estrella de la mañana en su nombre original de día. Así como hay cinco tipos de periodos de Venus, así también se recurre cinco veces en su historia, la más obvia de estas, las cinco casas de prueba o castigo donde los gemelos pasan las noches en Xibalba. También cinco en número son las cabezas cercenadas (correspondiendo a la estrella del atardecer) de los episodios en Xibalba: la cabeza de Jun Junajpu es puesta en un árbol, los señores del inframundo usan un cráneo artificial como pelota para el juego, la cabeza de Junajpu es puesta en el juego como pelota, un chilacayote tallado como sustituto de su cabeza y finalmente Xbalamke corta la cabeza de Junajpu en un sacrificio de broma.

 

Dos personajes en el Popol Wuj, Jun Batz y Jun Chowen, respectivamente llevan los nombres k’iche’ y peninsular del mismo día en el calendario adivinatorio. Esto sugiere que ellos podrían corresponder a un fenómeno astronómico cuya fecha adivinatoria canónica es constante en número y nombre, el cual requeriría una periodicidad de 260 días o incluso un múltiplo del mismo. La única posibilidad planetaria es Marte, cuyo periodo sinódico promedio de 780 (3 x 260) días se refleja en el hecho que la tabla de Marte en el Códice Dresde está organizada alrededor de un solo día y número. La tabla también refleja la extrema variabilidad de Marte de un periodo al siguiente, usando este día uno como punto focal al final de un rango de 63 días de posibilidades para el orto helíaco del planeta. (Bricker y Bricker 1986:66-68). El día en cuestión es 3 Lamat (3 Q’anil en k’iche’), el cual resulta que es seguido, 63 días después, por 1 Chuwen (1 Batz’ en k’iche’). Aparecería entonces que la tabla de Marte usada por los k’iche’ib debe haber tenido la fecha posterior como su ancla.

Si es así, podríamos imaginar que los animales ilustrados en esta tabla no fueron las “bestias de Marte” del Códice Dresde, las cuales tienen hocicos de reptiles y piernas de pecaríes, sino los monos de la narrativa del Popol Wuj. Esta interpretación es apoyada por un mito q’eqchi’ recordado entre el pueblo mopan contemporáneo, en el cual el hermano de los dioses del sol y Venus, habiendo sido transformado en un mono, se convierte en un planeta no especificado, el cual es probablemente Marte (Thompson 1970:355). Para más información sobre la astronomía planetaria en el Popol Wuj véase D. Tedlock (1992a; 1992b) y B. Tedlock (1993).

 

Entre todos los periodos astronómicos que tienen lugar en el Popol Wuj, el invariable año solar maya de 365 días es el último. En un año cualquiera todos los nombres de los 20 días se repiten 18 veces, dando 360 días con un restante de 5; esto significa que el próximo año solar siempre comenzará con un nombre de día que viene 5 días después en el ciclo de 20 que el nombre que comenzó el año previo. Y dado que 20 es divisible entre 5 (20 / 5 = 4), solo 4 de los 20 nombres de días espaciados en pares entre el ciclo de nombres, pueden comenzar un año solar. Para los k’iche’ib, estos nombres de día de año nuevo fueron y son los mismos que en el Códice Dresde; sus nombres k’iche’ son Kej, E, No’j e Iq’, seguidos por Kej nuevamente, Sobre el número del día de año nuevo, los 13 números se repiten 28 veces en cualquier año, dando 364 días y un restante de 1, el cual significa que cualquier año solar siempre comenzará con el número de día que viene un lugar después en el ciclo de 13 , que el número que inició el año anterior. El año en general es designado por el número y el nombre de su día de inicio; comenzando con un año que lleva el nombre 1 Kej, el cálculo de años sucesivos procede de la siguiente manera:

 

Designaciones del año k’iche’

1 Kej 6 E 11 No’j
2 E 7 No’j 12 Iq’
3 No’j 8 Iq’ 13 Kej
4 Iq’ 9 Kej 1 E
5 Kej 10 E Etc.

 

Dos de los nombres de estos días, E e Iq’ también tienen un potencial para eventos pertenecientes a Venus (véase el calendario de Venus arriba). Ellos ocurren en el cuarto (y más marcadamente) en el quinto y final periodo de Venus, al igual que la dimensión solar de la historia de Junajpu y Xbalamke espera por dos escenas que llegan después. En la primera, el tacuazín tiznador del cielo, cuyo trabajo es traer el año nuevo, hace una aparición personal. En la segunda, después de un periodo de cinco días correspondiente al final de un año viejo, Junajpu y Xbalamke se disfrazan como los cargadores de un año nuevo.

 

Bibliografía:

 

  • Berendt, Karl Hermann

s.f.      Calendario de los indios de Guatemala Kiché. Copia de un manuscrito anónimo (ahora perdido) originalmente en el Museo Nacional de Guatemala. University of Pennsylvania Library, Philadelphia.

  • Bricker, Victoria R. y Bricker, Harvey M.

1986   The Mars table in the Dresden Codex. Middle American Research Institute Publications 57:51-80.

  • Lounsbury, Floyd G.

1978   “Maya Numeration, Computation and Calendrical Astronomy.” Dictionary of Scientific Biography 25, n. 1:759-818.

  • Tedlock, Barbara

1985   “Hawks, Meteorology and Astronomy in Quiché-Maya Agriculture.” Archaeoastronomy 8:80-88.

1992   Time and the Highland Maya. Edición revisada. Albuquerque: University of New Mexico Press.

  • Tedlock, Dennis

1992a “Myth, Math and the Problem of Correlation in Mayan Books.” En The Sky in Mayan Literature, editado por Anthony F. Aveni, pág. 247-73. New York: Oxford University Press.

1992b           “The Popol Vuh as a Hieroglyphic Book.” En New Theories on the Ancient Maya, editado por Elin C. Danien y Robert J. Sharer, pág. 229-40. University Museum Monograph 77, Symposium Series 3. Philadelphia: University Museum.

  • Tedlock, Barbara y Tedlock, Dennis

1993   “A Mayan Reading of the Story of the Stars”. Archaeology 46(4):33-35.

  • Thompson, J. Eric S.

1970   Maya History and Religion. Norman: University of Oklahoma Press.

1972   A Commentary on the Dresden Codex. Philadelphia: American Philosophical Society.

Un enfoque que no es New Age, ni turístico, ni estatal, ni politiquero, ni de ONG a la cultura maya y sus idiomas.

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