Etnoecología k’iche’ (fragmento)


Por Robert M. Carmack. (2001) Compilado por popol-mayab.org

Un rasgo de máxima importancia en la visión k’iche’ del mundo era su carácter animacionista. Todas las cosas estaban vivas y eran capaces de actuar sobre todas las demás cosas. La creencia en una esencia animadora común a la gente, animales, plantas y objetos físicos produjo un mundo en el cual estos elementos estaban interrelacionados. Los elementos naturales fueron ampliamente personificados y la gente y los dioses estaban estrechamente relacionados con animales, plantas y fuerzas naturales. El rugido de los jaguares o pumas en las montañas podía ser interpretado como señal de la presencia de los animales mismos o de los líderes religiosos vinculados a ellos (Villacorta, 1962:283). Los hombres poderosos podían transformarse en los animales mágicamente relacionados con ellos (Villacorta, 1962:297, 340). Los elementos naturales vinculados de este modo a la gente se llamaban nawal (del náhuatl nahualli) y su destino estaba inexplicablemente ligado al de la gente asociada a ellos. Por vestigios modernos, (Tax, 1947:472-476) sabemos que servían como nawal aquellos animales difíciles de capturar y, por lo tanto, difíciles de lastimar. Se pensaba que los animales nawales particulares y las personas vinculadas a ellos, tenían características comunes: perros y hombres promiscuos, coyotes y ladrones, zopilotes y mujeres hogareñas; etcétera. El sistema de creencias en conjunto, expresaba en términos generales, un totemismo y significativamente afectaba la forma en que los k’iche’ interactuaban con su ambiente.

El animacionismo k’iche’ era tan universal que es difícil interpretar las condiciones ecológicas, a partir de sus creencias totémicas; por ejemplo, el famoso pasaje del Popol Wuj (Sam Colop, 2011:17-20) donde a todos los objetos domésticos se les dota de vida y voz para hablar: tazones, jarras, piedras de moler, perros y guajolotes (hembras de pavo americano). Cuando tratan de escapar, los árboles y las cuevas de la tierra, ya vivos, los detienen. Sin embargo, ciertas relaciones totémicas eran claramente de primordial importancia para los k’iche’, tal y como lo indica la complejidad de sus interrelaciones y la frecuencia con que son mencionadas en las fuentes. Puede asumirse que tales relaciones dicen algo acerca de lo que los k’iche’ pensaban que era más importante en su ambiente.

Los k’iche’ parecen haber jerarquizado la fauna totémica por su tamaño y tipo, son los mamíferos en el rango superior, seguidos de las aves y luego los animales más pequeños, tales como los insectos y las plantas. Consecuentemente, los tres ancestros k’iche’ jerarquizados, Balam Ki’tze’, Balam Aq’ab y Majukutaj, estaban totémicamente relacionados al jaguar (mamífero), el águila (ave) y las avispas (insectos); respectivamente (Villacorta, 1962:296). Las sociedades de la fauna con los semidioses revelan el mismo patrón. Los gemelos-héroes (Junajpu, Xbalamq’e) estaban asociados a los grandes mamíferos, tales como el venado, el coyote, el pecarí y el pizote. Los animales más pequeños, las aves y las plantas, estaban asociados a personajes menores: el cangrejo con Kabraqan, los murciélagos con los mensajeros de la muerte, las avispas con los cuatrocientos muchachos de Sipakna, el árbol de morro (calabaza) con Jun Junajpu, el árbol de tz’ite’ con el distante Ixpiyakoq (Villacorta, 1962:47ff). Los espíritus diminutos (saqik’oxol), señores de los muertos y la gente de clases bajas de la sociedad k’iche’ estaban asociados con la tierra y sus tótems eran animales de bajo rango, tales como cangrejos y culebras (Villacorta, 1962:16, 72; Recinos, 1950:65; 1957:44). Los desafortunados medio hermanos (Jun Batz’ y Jun Chowen) de los gemelos héroes, junto con la clase intermedia de los artesanos (ajtoltekat), estaban relacionados totémicamente con los saraguates (Alouatta palliata, Alouatta pigra), pero no había monos en el área k’iche’; y así fueron asociados totémicamente con la madre y los árboles de bajo rango (Villacorta, 1962:130)

Estas formas de la fauna, totémicamente vinculados al hombre y los poderes deificados, en orden jerárquico, también estaban asociados a los elementos naturales. Esto vinculaba a los hombres y sus dioses también a esas fuerzas y proveían una base totémica para influir en ellas. Presumiblemente, el orden jerárquico de estas relaciones dice algo acerca de la importancia que los k’iche’ asignaban a las fuerzas naturales. Por ejemplo, los mamíferos mayores (jaguares, venados, pecaríes, tacuazines) estaban asociados consistentemente con el sol, la luz del día y el calor. Los siguientes mamíferos mayores (coyotes, zorros, pizotes) estaban asociados con la noche, la oscuridad y el frío (Recinos, 1953:82; Villacorta, 1934:216). Las aves (águila, quetzal, zopilote), incluyendo al murciélago (sotz’, clasificado como ave por los k’iche’), estaban asociados en conjunto con la noche y la muerte y secundariamente con la lluvia (para el águila, Villacorta, 1962:186; de León, n.d.:69; Villacorta, 1934:216; para el zopilote, Villacorta, 1962:186; Recinos, 1957:132; para el murciélago Villacorta, 1962:246; 1934:184). Los insectos voladores (avispas, mariposas, moscas) estaban asociados también a la lluvia y las nubes de lluvia (Schultze-Jena, 1947; de León, n.d.). Al parecer, los k’iche’ los clasificaban como aves, por lo menos en ciertos contextos etnoecológicos.

Ciertos tótems vegetales -hongos, anís, cortezas, ramas de árbol, copal, cañas, granos de tz’ite’, calabazas- estaban fuertemente asociados a la tierra y su fertilidad (Recinos, 1953:202-203; Villacorta, 1934:216, 1962:37-39). El maíz, por supuesto, era un tótem de la tierra, casi personificado su crecimiento verde y amarillo (Villacorta, 1962:217-218; Totonicapán, n.d: 7v). Sin embargo, era un tótem anónimo, puesto que era el hombre mismo. Como correspondía, el maíz estaba asociado a seres más poderosos, tales como Ixmukane, Ixtoj, Ixq’anil, Ixkakaw, Ixtziya’ (Villacorta, 1962:21, 37; Sam Colop, 2011:60) que los asociados a otros tótems vegetales. Las piedras de obsidiana también estaban vinculadas totémicamente a la tierra, quizá a través de una asociación metafórica con los hongos (Carmack, n.d.; Villacorta, 1934:216).

Los k’iche’ extendían estas relaciones totémicas básicas hasta incluir asociaciones astrales. Los más importantes cuerpos astrales y sus vínculos totémicos eran: el sol (q’ij), luz y calor, grandes mamíferos; la luna (ik’), oscuridad y frío, pequeños mamíferos; Venus (ik’oq’ij), la lluvia, pájaros (especialmente el quetzal); pléyades (motz’), lluvia, insectos; el relámpago (kaqulja), vegetación terrestre, piedras y hongos (Totonicapán, n.d.: 7v; Villacorta, 1962: (passim). Había otras asociaciones astrales, pero las mencionadas son las enfatizadas en las fuentes nativas.

Aunque los k’iche’ aparentemente no se preocuparon por los ciclos del tiempo, tanto como otros grupos mayas, hay fuertes vinculaciones calendáricas con las relaciones ecológicas descritas antes. El calendario solar era casi un modelo de cómo veían los k’iche’ las relaciones entre la agricultura y otras características del ambiente. El calendario sagrado (cholq’ij, palabra de origen maya chontal, Carmack, 2001:116-117) se componía de veinte nombres de días permutados con trece numerales, formando un ciclo de 260 días. Tomaban cuenta mayor variedad de factores ambientales que el calendario solar, pero en forma más indirecta. Sin duda ello obedece a que la versión k’iche’ del calendario de 260 días, estaba estrechamente vinculada a calendarios equivalentes de otras regiones de Guatemala y Mesoamérica. Reflejaba las condiciones ecológicas menos directamente que el calendario solar, aunque, como se verá; presenta huellas de importante influencia ecológica del área central.

Los nombres de los veinte días k’iche’ eran (Ximénez, 1929:101-102; Lehmann, 1911; Brinton, 1983): Imox (envidia, un pez), Ik’ (luna, chile), Aq’abal (noche, casa), K’at (red para llevar maíz, lagartija), Kan (serpiente, el q’anti’), Keme (mordida, muerte); Kej (venado), Q’anil (conejo, maíz amarillo), Toj (tormenta de truenos, paja), Tz’i’ (perro), Batz’ (mico, hilo), E (diente), Aj (maíz tierno, caña), Balam (jaguar), Tz’ikin (pájaro), Ajmaq (tecolote), No’j (resina, clima), Tijax (cuchillo de pedernal, desgarradura), Kawoq (lluvia y trueno), Ajpu (jefe, cazador). Estos veinte nombres de días se combinaban con los trece numerales para formar los 260 días del calendario sagrado k’iche’.

Ciertos factores ecológicos parecen estar asociados con por lo menos quince de los veinte nombres. De éstos, seis se relacionan con animales (serpiente, venado, perro, conejo, mico, jaguar), dos con aves (pájaro, tecolote), cuatro con vegetales (red de maíz, maíz amarillo, maíz tierno, chile), y tres con el clima (tormenta de truenos, clima, lluvia y truenos). Un nombre de día se encuentra metafóricamente asociado a los animales (Kej) y otro al clima (Toj). El énfasis ecológico que estas asociaciones representan, puede ser muy general, pero corresponden bien a la visión etnoecológica k’iche’, reconstruida con otras clases de datos.

El calendario solar k’iche’ estaba estrechamente adaptado al ciclo de la milpa en el área central. Los nombres de los meses de aquel calendario y sus asociaciones ecológicas, proveen una visión gráfica de la producción del maíz. Debe advertirse que a causa de la considerable variación entre los calendarios solares en el altiplano, en la siguiente reconstrucción del calendario, a pesar que se basa en las fuentes disponibles, no hay certeza en todos los detalles (Berendt, n.d.; Basseta, n.d.; Villacorta y Rodas, 1927:147-151; Recinos, 1953:114; 1950:33-34; Ximénez, 1929:101-102; de León, n.d.:66-67). En el esquema que sigue, se enumeran los dieciocho meses de veinte días y los cinco días extras, al lado de las asociaciones ecológicas nativas correspondientes. También se muestran las correspondencias con el calendario gregoriano.

No. Mes
(Carmack, 2001)
Mes
(Sam Colop, 2006)
Asociación ecológica
(Carmack,orden de Sam Colop)
Correspondencia
gregoriana

(Carmack,orden de Sam Colop)
1 Takaxepwal Nabe mam Primer anciano, malo para la siembra 10-29 de marzo
2 Q’iba pop Ukab mam Segundo anciano, ídem 30 marzo-18 abril
3 Saq Nabe likin k’a Lodoso y suave 19 abril-8 mayo
4 Ch’ab Ukab likin k’a Ídem, primer corte 9-28 mayo
5 Jun bix q’ij Nabe pach Arrojar, poner el hacha 29 mayo-17 junio
6 Nabe mam Ukab pach Ídem 18 junio-7 julio
7 Ukab pach Tz’isi laq’am Retoños 8-27 julio
8 Nabe likin k’a Tz’ikin q’ij Pájaros 28 julio-16 agosto
9 Ukab likin k’a Kaq’am Nubes rojas 17 agosto-6 septiembre
10 Nabe pach Botam 7-26 septiembre
11 Ukab pach Nabe sij Seco, quema, flores blancas 27 septiembre-16 octubre
12 Tz’isi laqam Ukab sij Ídem, siembra en las montañas 17 octubre-5 noviembre
13 Tz’ikin Q’ij Rox sij Ídem 6-25 noviembre
14 Kaq’am Che’ Árboles, frío 26 noviembre-15 diciembre
15 Nabe sij Tekexe puwal Sembrar milpas 16 diciembre-4 enero
16 Ukab sij Tz’iba pop Cuarenta días de lluvia, insectos 5-24 enero
17 Rox sij Saq Flores blancas, lluvia, insectos 25 enero-13 febrero
18 Che’ Ch’ab Sembrar, suelo cenagoso 14 febrero-5 marzo
Batam Tz’api q’ij Cinco días desafortunados 6-10 marzo

Bibliografía:

  • Basseta, Domingo de
  1. c. 1698 Vocabulario de lengua Quiché. Copy of Ms., Tulane University Library. Estados Unidos.
  • Berendt, Karl Hermann

n.d.              Calendario de los Indios de Guatemala (1722). Copy of Ms.,  University of Pennsylvania Museum Library, Philadelphia.

  • Carmack, Robert M.

2001            Kik’ulmatajem le K’iche’aab’: Evolución del Reino K’iche’. Editorial  Cholsamaj, Guatemala.

  • de León, Juan

n.d.              El Mundo Quiché. Guatemala.

  • Recinos, Adrián

1950            Popol Vuh: The Sacred Book of the Ancient Quiche-Maya.  Translation by D. Goetz and S.G. Morley. University of Oklahoma Press, Norman.

1953            The Annals of the Cakchiquel. Translation by D. Goetz and S.G. Morley. University of Oklahoma Press, Norman.

1957            Crónicas Indígenas de Guatemala. Editorial Universitaria, Guatemala.

  • Sam Colop, Luis Enrique

2006            Ucha’xik, columna de opinión. Prensa Libre, Guatemala.

2011            Popol Wuj. F&G Editores, Guatemala.

  • Schultze Jena, Leonhard

1947            La vida y las creencias de los indígenas quichés de Guatemala.  Ministerio de Educación Pública, Guatemala.

  • Tax, Sol

1947            Notes on Santo Tomás Chichicastenango. Microfilm Collection of Manuscripts in Middle American Cultural Anthropology, No. 16.  University of Chicago Library, Chicago.

  • Totonicapán,

n.d.              Original Quiché of the Título de los Señores de Totonicapán, 31 folios. MS copy in possession of Robert M. Carmack. SUNY Albany, Estados Unidos.

  • Villacorta, José Antonio

1934            Memorial de Tecpán Atitlán (Anales Cakchiqueles). Tipografía  Nacional, Guatemala.

1962            Popol Vuh: exégesis crestomática del manuscrito quiché. Ministerio de Educación Pública, Guatemala.

 

  • Villacorta, José Antonio y Rodas, N.F.

1927            Manuscrito de Chichicastenango (Popol Vuh). Guatemala.

Ximénez, Francisco

1929            Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala,   Tomo I. Biblioteca Goathemala, vol.1.

Un enfoque que no es New Age, ni turístico, ni estatal, ni politiquero, ni de ONG a la cultura maya y sus idiomas.

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