¿Un astronauta en Palenque?

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Se trata de la imagen del propio K’inich Janahb’ Pakal en la lápida, que es la tapa sarcófago donde se le sepultó, aparece recostado de espalda, con sus joyas (a), faldellín (b) y cinturón (c); sobre su nariz hay un símbolo que representa la exhalación del pixán, que se produce con la muerte del cuerpo (d). Personifica al dios Unen-K’awiil (relacionado con el maíz, materia de la que provenían los seres humanos, según el mito cosmogónico) y sale de las fauces descarnadas de la entidad Sak B’aak Naah Chapaat (el wahy o alter ego de esa deidad) (e). En su camino ascendente desde las profundidades del inframundo al que ha descendido, sigue, como el Sol, el curso que le marca un árbol cósmico axis mundi (f), formado con serpiente bicéfalas, una con mandíbula de cuentas de jade tubulares (g), la otra con cuerpo flexible formado por cuentas de jade, y grandes cabezas con mandíbulas abiertas (h), de las que salen dos figuras de deidades, el Dios Bufón (i) y K’awiil (j), númenes de los atributos del gobernante, que aparecen en la diadema y el cetro maniquí, respectivamente. Ambas serpientes son símbolo del Dragón Celeste, Itzamnaaj. Este árbol- axis mundi conducirá al espíritu del gobernante hasta las alturas celestiales, donde se posa, sobre otra cabeza de serpiente con mandíbula de cuentas tubulares de jade. Muut Itzamnaaj (k), aspecto de ave de esta deidad suprema del panteón maya clásico, el numen se representa con largas plumas de quetzal, rasgos del dios K’awiil en la cabeza y, sobre ella, el signo yax (agua, fertilidad, verde, azul) (l). Este signo se repite en la punta del ala, e identifica a Itzamnaaj en su aspecto antropomorfo en algunas representaciones de la cerámica clásica [… ] lo que confirma que el pájaro serpiente es un aspecto del dios supremo celeste. Del pico de Muut Itzamnaaj pende un símbolo jade-petate, “poder precioso” (m). El simbolismo del descenso al mundo de los muertos, seguido por el ascenso al cielo, parece mostrar la deificación del gobernante. El cuerpo de Pakal en esta lápida reposa sobre el gran mascarón del Dragón Celeste Nocturno o Monstruo Cuatripartito (n), cuyo cuerpo, formado por una banda astral, se extiende a los lados de la lápida (o). Así, esta deidad, dragón bicéfalo en sus aspectos celeste diurno y celeste nocturno, acoge e impregna de sacralidad al gobernante muerto, para situarlo en el nivel de las deidades.

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IMAGEN: La lápida del sarcófago de K’inich Janahb’ Pakal. Está en el Templo de las Inscripciones de la Zona arqueológica de Palenque, Chiapas.
Foto y dibujo: Digitalización Raíces
Esta publicación es un fragmento del artículo “¿Un astronauta en Palenque?“, del autor Eduardo Matos Moctezuma, y se publicó íntegramente en la edición regular de Arqueología Mexicana, núm. 121, titulada Arqueología del siglo XXI. Los cambios que revolucionaron la arqueología.


Como complemento a esta publicación, ofrecemos el libro “The Space-gods Revealed: A Close Look at the Theories of Erich Von Däniken” de Ronald Story, uno de los primeros en desbancar el engaño del astronauta propuesta por Erich von Däniken.

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