El criollismo y los mayas*

Tikal

Por Salvador Montúfar

En Guatemala los escolares se han acostumbrado a separar los conceptos de “maya” e “indígena”. El currículum, los libros de texto, las maestras y los maestros, en general, han contribuido a ello. Es normal estudiar que hubo mayas en estos territorios hace “mucho tiempo”. De pronto, los mayas desaparecen de la historia, al extremo de que la invasión española se hace efectiva contra los k’iche’s, kaqchikeles, tz’utujiles, entre otros, y no contra “los mayas”.

Así las cosas, luego de estudiar la Conquista sobre estos señoríos, de pronto ya no hay mayas, ni kaqchikeles, ni k’iche’s, sino nativos, aborígenes o simplemente indígenas. Como por arte de la prestidigitación, y ante la vista de maestros y alumnos, los mayas han desaparecido de la faz de la tierra. En lugar de esos mayas sorprendentes solo hay indígenas “decadentes”.

Las élites de este país, en general, han valorado a “nuestros antepasados los mayas”, han hecho grandes apologías sobre sus logros culturales, y hasta se sienten descendientes de los mismos. Incluso han estado dispuestos a financiar proyectos de investigación sobre “asuntos mayas”. Sin embargo, cuando estas élites criollas ven “al otro”, es decir a los mayas contemporáneos, hay un rechazo, un desprecio, y una serie de prejuicios que solo pueden ser producto del racismo, la discriminación y el criollismo”. La historia lineal y positivista ha contribuido a fortalecer esta dicotomía entre la exaltación al pasado maya y la negación a su presente.

De igual manera, hay otras distorsiones que han contribuido a la ignorancia sobre estos temas. Una de ellas es la que proviene de la información vertida en publicaciones, documentales y similares relacionados con la llamada teoría de los antiguos astronautas o de los alienígenas ancestrales. La tesis básica de esta es que los antiguos mayas, al igual que otros pueblos, como los egipcios, sumerios, incas y otros lograron un alto nivel de desarrollo debido a que fueron visitados por alienígenas, quienes los instruyeron en todo sentido. Estos supuestos teóricos han llegado al extremo de afirmar que en la lápida que cubría la tumba del gobernante de Palenque, Pakal II, aparece un relieve que representa a este personaje en una cápsula espacial. Por supuesto que los estudios de la arqueología, la epigrafía y la iconografía maya han demostrado que esta tesis es simplemente un gran embuste.

Las teorías de los alienígenas ancestrales, a primera vista, podrían ser interesantes para muchos, porque las teorías de la conspiración siempre llaman la atención. Sin embargo, no son tan inocentes. El trasfondo de estas teorías es realmente perverso. La conclusión final es que los antiguos mayas no pudieron haber tenido la capacidad para tener logros como la numeración, la escritura y sus calendarios, por citar solo algunos de ellos. Los mayas eran tan ignorantes que todo lo que sabían se lo debían a los alienígenas. Se trata de una visión eurocéntrica en la que se considera imposible que pueblos de estas latitudes pudieran alcanzar logros civilizatorios a los que sí llegaron pueblos como los antiguos griegos y los antiguos romanos.

Otra distorsión y hasta aberración es la ignorancia que rodea al llamado “colapso maya”, entendido como el abandono de los sitios mayas, particularmente de Tierras Bajas. Y que ocurrió hacia finales del período clásico (250-900 d.C.). Los mayistas han estudiado este fenómeno durante décadas, y han planteado hipótesis, como las referidas a causas climáticas, demográficas, políticas, militares y otras. Igualmente estos investigadores han afirmado que más que un colapso, lo que ocurrió hacia finales del período clásico en las Tierras Bajas mayas fue una transformación, marcada por el abandono y las migraciones masivas hacia otros territorios. A pesar de que el mundo académico cuenta hoy con un cuerpo importante de explicaciones sobre este fenómeno, es interesante observar cómo muchas personas creen ciegamente que los mayas simplemente desaparecieron. Y esta mentira repetida tantas veces, incluso en ámbitos académicos, parece que se ha convertido en una verdad irrefutable para muchos. Se ha llegado al colmo de la insensatez cuando se cree que los mayas desaparecieron luego de ser abducidos por los alienígenas.

Por ello, no debe extrañarnos que eventualmente esa conciencia criolla se exprese de manera sutil a través del currículum y los libros de texto, y de forma más directa con expresiones como la que circuló recientemente cuando se llegó a afirmar que Cuando los españoles llegaron aquí los mayas tenían siglos de haberse extinto.


Originalmente publicado en diario La Hora de Guatemala 04/feb/2016.
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