Antonio C. Ixtamer

El primer pintor de San Juan la Laguna, Antonio Coché Mendoza, entrenado por Mariano González Chavajay, surgió en 1985. Desde entonces, diez pintores adicionales han aparecido en San Juan. Sobresalen entre ellos, el primo del primer pintor, Antonio Coché Ixtamer (1968), un pupilo de Pedro Rafael González Chavajay , quien trabaja como maestro bilingüe en la escuela primaria de San Juan. Pedro Rafael también enseña clases de arte una tarde por semana, a los estudiantes de tercero básico. Mientras asistía a esta clase de arte, se encendió el interés de Ixtamer en la pintura.

Antonio C. Ixtamer y Vicente Cumes Pop: Día de los reyes, 1993, 71.12 x 96.52 cm

Antonio C. Ixtamer y Vicente Cumes Pop: Día de los reyes, 1993, 71.12 x 96.52 cm

Alrededor de 1986 Antonio Coché Ixtamer comenzó a estudiar pintura con Pedro Rafael durante los fines de semana. Por seis meses Pedro Rafael ponía a Ixtamer a dibujar rostros -rostros y más rostros- hasta que su maestro estuviese convencido que Antonio podía dibujar bien. Solo entonces se le enseñó como mezclar colores, aplicar pintura y hacer copias simplificadas de cuadros en los que el mismo Pedro Rafael estaba trabajando. Después de estudiar intermitentemente con Pedro Rafael durante dos años, Ixtamer empezó a pintar por su cuenta, vendiendo sus lienzos a galerías en Santiago Atitlán. Ellos pagaban muy poco porque solo querían  cuadros pequeños, fácilmente producidos para vender a los turistas. Una estadounidense llamada Lianna Ward, quien había empezado una cooperativa de tejedoras en San Juan, le gustaron las pinturas de Ixtamer y ésta mostró su obra a Jim Bell, un estadounidense que tenía una galería en Antigua. Bell reconoció el talento de Ixtamer y comenzó a vender sus pinturas. En 1990 después de haber trabajado con Ixtamer por un año, Bell enfermó repentinamente y murió. Desmotivado por la pérdida de su socio, Ixtamer dejó de pintar.

En 1991, uno de los autores de este artículo, Joseph Johnston, quien admiraba las obras de Ixtamer, planeó a través de Vicente Cumes, un tallador de madera, una reunión para conocer a Antonio Ixtamer y hablar sobre sus obras. Esta muestra de interés, puso a Ixtamer de vuelta al trabajo y terminó un lienzo y se dirigió a San Pedro a ofrecerlo al duseño de una galería allí, pero Clemente Puzul, el dueño, no estaba. Decepcionado, Ixtamer se sentó en la escalinata de una casa. Sucedió por casualidad que era la casa de Vicente Cumes, quien vió al abatido Antonio en la puerta y le ofreció que le compraría el mismo la pintura, para motivar a Ixtamer a seguir trabajando como artista. Esto inició una relación duradera. Un excelente escultor, Cumes cree que ciertas ideas suyas de tratamiento artístico, pueden ser mejor expresadas por los pintores. Comenzó como mentor de Antonio, sugiriendo temas y visitandolo en San Juan de vez en cuando para aconsejarlo sobre como mejorar su representación de gente y otros aspectos en sus pinturas. En el plazo de un año, Ixtamer había producido varias grandes pinturas que lo establecieron como un artista principal.

Antonio C. Ixtamer y Vicente Cumes Pop: Emigración, Sololá, 1992, 58.4 x 60.9 cm

Antonio C. Ixtamer y Vicente Cumes Pop: Emigración, Sololá, 1992, 58.4 x 60.9 cm

Antonio C. Ixtamer y Vicente Cumes Pop: Retorno de los refugiados 1993, 96.5 x 132 cm.

Antonio C. Ixtamer y Vicente Cumes Pop: Retorno de los refugiados 1993, 96.5 x 132 cm.

 

Texto e imágenes de Arte Maya, por Benjamin D. Paul & Joseph Johnson
Traducción libre por Eenriik para Popol Mayab’
Imágenes usadas sin permiso 😀
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